Primera Cumbre de Lideresas Afrodescendientes de las Américas

26-jun-2015

La ilustración muestra a mujeres de la Costa Caribe Sur de Nicaragua. Foto: Glomara Iglesias/PNUD Nicaragua.

Palabras de la Coordinadora Residente del Sistema de las Naciones Unidas Silvia Rucks:

En esta primera cumbre de mujeres afro- descendientes de América Latina, El Caribe y la Diáspora, es un privilegio para mí dirigirme a ustedes. Lo hago con profunda satisfacción por el respeto que les tengo y por mi admiración personal.

Quisiera también agradecer a la Red de Mujeres Afro-latinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora y a su Coordinadora General, Dorotea Wilson, por su invitación a participar en este importante evento.

“Afrodescendientes: reconocimiento, justicia y desarrollo” es el lema para este Decenio Internacional aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, proclamado en diciembre del año 2013.

Quisiera reflexionar sobre estos tres postulados.

• En primer lugar: Reconocimiento, porque es indispensable promover el conocimiento y respeto hacia la diversidad de historias, patrimonios, culturas y lenguas de las comunidades y pueblos afro- descendientes, así como de su contribución al desarrollo de las sociedades en que se insertan;

Justicia, porque es imperativo aprobar y fortalecer los marcos jurídicos territoriales, nacionales, regionales e internacionales de conformidad con la Declaración y el Programa de Acción de Durban y la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial;

• Y en tercer lugar: Desarrollo, porque es ineludible reforzar acciones de cooperación nacionales, regionales e internacionales para lograr que las y los afro- descendientes, disfruten integralmente sus derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de tal manera que participen plenamente y en igualdad de condiciones en todos los ámbitos de sus sociedades.

Esta cumbre tiene el propósito fundamental de deliberar, acordar y formular una Plataforma Política de las mujeres para el Decenio Internacional de los Afrodescendientes. Los diecisiete puntos de la propuesta incluyen una gama de temas históricos, ecológicos, económicos, culturales, sociales y de participación política que son coincidentes con los mandatos de las agencias, fondos y programas del Sistema de Naciones Unidas.
 
Me siento entonces muy a gusto en este ámbito; trabajamos por valores similares. ¡Cuentan con el apoyo de las Naciones Unidas!!

En Nicaragua la población afrodescendiente representa aproximadamente el 10% del total nacional; son comunidades y pueblos en su mayoría Creoles y Garífunas, pero también población afro- indígena y mestiza que paulatinamente reconoce su identidad afrodescendiente.

Todas y todos comparten una historia de opresión y exclusión vinculada a la esclavitud y el colonialismo con su secuela de odio racial e intolerancia. Y aún hoy, avanzados en el siglo XXI, vemos un día sí y otro también cómo la discriminación racial sigue estando presente en nuestras sociedades, desde sus formas más brutales de impacto inmediato, hasta las más sutiles de efectos prolongados en la educación, el empleo y los salarios, la igualdad de oportunidades.
 
Por otro lado encontramos avances: el ordenamiento jurídico de Nicaragua es valorado internacionalmente por reconocer los derechos de las y los afrodescendientes.
 
Mencionaré algunos instrumentos que lo potencian:

• El Estatuto de Autonomía y su reglamentación.

• La ley de Régimen de Propiedad Comunal para los pueblos indígenas y afrodescendientes de la Costa Caribe y el Alto Wangki-Bocay.
 
• La ratificación del Convenio 169 de la OIT, extensiva a los pueblos afrodescendientes.
 
• La ley de Trato Digno y Equitativo a los pueblos indígenas y afrodescendientes.

• El Subsistema Educativo Autonómico Regional (SEAR).

• El Sistema Regional Autonómico de la Salud.
 
Tenemos un marco institucional interesante, valoramos la voluntad política del gobierno, pero siempre hay espacio para avanzar y las mujeres hemos demostrado que somos capaces de aportar –y mucho- en la profundización de los cambios positivos hacia un mayor reconocimiento, una mejor justicia y un desarrollo incluyente y sostenible.

En mi carrera de 30 años en el Sistema de las Naciones Unidas he tenido la oportunidad de vivir y constatar, en diferentes países, la lucha por la igualdad de las mujeres y hombres afrodescendientes. Personalmente he sido enormemente enriquecida con sus experiencias y espiritualidad.
 
Desde hace un año estoy en Nicaragua. Soy la primera mujer Coordinadora Residente en el país, un avance que quiero resaltar.
 
He tenido la oportunidad de visitar la Costa Caribe, varios de sus municipios y territorios con importantes comunidades afrodescendientes y me han resultado evidentes sus demandas por fuentes de trabajo digno, manejo sostenible de sus territorios y protección del medio ambiente.

Cada familia quisiera que hubiesen, en su propia comunidad: escuelas, universidades, centros de salud, hospitales con servicios de calidad, acceso a agua potable, seguridad y recreación.

Estas son, precisamente, las líneas de trabajo que el SNU ha desarrollado con las comunidades indígenas y afro- descendientes de las regiones autónomas de la Costa Caribe.
 
En los últimos dos decenios hemos aportado a los esfuerzos nacionales y regionales para impulsar programas que fortalecen la institucionalidad autonómica y el desarrollo socio-económico y cultural de sus comunidades, así como para demarcar y titular los territorios indígenas y afro-descendientes, incluyendo la gestión sostenible de sus recursos.
 
Nuestras agencias especializadas han colaborado con los diferentes niveles de gobierno en los sectores de su competencia: educación, derechos de la niñez y adolescencia, salud sexual y reproductiva, derechos de las mujeres, desarrollo agropecuario, seguridad alimentaria, seguridad humana, emprendimientos productivos con cultura e identidad, revitalización cultural y lingüística, seguridad ciudadana, reducción de violencia contra niñas y mujeres, manejo sostenible del medio ambiente, reducción de riesgos, mitigación del Cambio Climático, entre otros.

Quisiera detenerme en un punto en particular:

Al preparar mis palabras para este evento busqué cifras oficiales que me permitieran hacer un análisis de la situación de las mujeres afro-descendientes en Nicaragua. Les confieso que fracasé. La ausencia de cifras e indicadores confiables sobre la contribución histórica centenaria de los pueblos afros y sus mujeres, es también parte de la exclusión racial. Es una realidad que debe cambiarse y lo tomamos como un desafío.
 
En tal sentido, aplaudimos la inclusión en vuestra agenda de la necesidad de “Visibilización en los censos y en las estadísticas nacionales”. Desde nuestra perspectiva, la ausencia de indicadores sociales y económicos con desagregación étnico-cultural es una grave deficiencia que afecta los derechos humanos y por lo tanto se debe corregir.
 
Es necesario que la medición del nivel de vida y las cuentas nacionales permitan formular políticas públicas con equidad de género, pero también que permitan a las comunidades afro-descendientes contar con indicadores de base que faciliten su acceso a los servicios de educación, salud, vivienda y fuentes de empleo digno.

El Sistema de las Naciones Unidas y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Nicaragua han colocado a la Costa Caribe en el centro de su gestión, apoyando para que la sociedad reconozca su carácter multiétnico, plurilingüe y multicultural, subrayando la importancia de la riqueza cultural y natural de los pueblos indígenas y afrodescendientes en este país.
 
Les felicito nuevamente por esta iniciativa que permite visibilizar el aporte de las mujeres afrodescendientes y posibilita hacer propuestas colectivas, dirigidas a fortalecer los derechos políticos, económicos y sociales, forjar la interculturalidad y asegurar un mundo de igualdad y sostenibilidad.

Muchas gracias.