Frenar las desigualdades aprovechando el talento de mujeres y hombres por igual

14-dic-2015

Montevideo (Uruguay), 14 de diciembre de 2015 – La rápida transformación del nuevo mundo del trabajo trae consigo oportunidades para unos, pero grandes desafíos para otros. El Informe sobre Desarrollo Humano de 2015, presentado a escala mundial en Etiopía y a nivel de América  Latina en Uruguay, señala que en América Latina y el Caribe es necesario adoptar un enfoque más centrado en el trabajo —que aproveche los talentos de mujeres y hombres por igual— con el fin de frenar el aumento de las desigualdades.

Titulado “Trabajo al servicio del desarrollo humano”, es estudio promueve la sostenibilidad y un trabajo equitativo y decente para todo/, alentando a los gobiernos a que tengan en cuenta los numerosos tipos de trabajo —como el trabajo de cuidados no remunerado, el trabajo voluntario y el trabajo creativo— que revisten importancia para el desarrollo humano. El Informe destaca que sólo si se aplica un concepto más amplio de trabajo se podrán aprovechar plenamente sus beneficios en favor del desarrollo humano.

El Informe analiza el progreso en 188 países y ubica a Nicaragua en la posición 125 con un índice de desarrollo humano de 0,631 por encima de Guatemala (0,627) y Honduras (0,606), dentro de grupo de desarrollo humano medio.

La tasa más alta de emprendimiento en fase inicial (empresas con menos de tres años y medio) tanto de mujeres como de hombres se registra en África, seguida de América Latina y el Caribe. Sin embargo, en todas las regiones las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de montar sus propias empresas. En concreto, en el caso de América Latina y el Caribe, un número desproporcionadamente elevado de empresas gestionadas por mujeres no logran salir adelante y consolidarse.

En todas las regiones, el valor del Índice de Desarrollo Humano (IDH) —indicador compuesto del PNUD que mide los ingresos, la longevidad y la educación— es más bajo con respecto a las mujeres que a los hombres. Aun así, las mujeres registran un valor más alto que los hombres en 14 países, 2 de ellos pertenecientes a América Latina y el Caribe: Barbados y el Uruguay.

La región está sentando las bases para el progreso en materia de igualdad de género. Por lo que respecta a la educación de la población adulta, presenta la menor diferencia entre los géneros en cuanto al promedio de años de escolaridad de los adultos (0,1 años). Además, el porcentaje de escaños parlamentarios ocupados por mujeres en la región (27%) es superior al promedio mundial (21,8%). Sin embargo, las cifras medias esconden grandes desigualdades, ya que la proporción de parlamentarias es inferior al 10% en Antigua y Barbuda, Brasil, Paraguay, Suriname y Trinidad y Tabago. Estos avances han contribuido a que América Latina y el Caribe sea la región en desarrollo que presenta la menor brecha entre el IDH de mujeres y hombres, con un 2,4% frente al 7,6% a escala mundial.

El Informe insta a que se adopten medidas para mejorar la vida de las mujeres a través de la igualdad de remuneración, una licencia parental digna y la supresión del acoso y de las normas sociales que excluyen a las mujeres del trabajo remunerado. De acuerdo con el Informe, sólo entonces será posible distribuir la carga de trabajo de cuidados no remunerado con vistas a facilitar el acceso de las mujeres al mercado laboral.

Dado que las mujeres asumen la carga de cuidados, en América Latina y el Caribe las disparidades en el ámbito del trabajo no remunerado podrían seguir aumentando a medida que la población envejezca, situación que se verá agravada en la región por las diferencias existentes en materia de cobertura de pensiones.

“El Informe confirma que las mujeres de América Latina y el Caribe se enfrentan al triple desafío de trabajar fuera de casa, cuidar de sus propios hijos y, cada vez más, de los ancianos, lo que incrementa en mayor medida la carga de trabajo no remunerado”, declaró Jessica Faieta, Administradora Auxiliar y Directora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para América Latina y el Caribe. “Con vistas a alcanzar los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible, la región ha de abordar el problema de la carga de cuidados como paso importante para no dejar a nadie atrás”.

En cuanto al trabajo remunerado, a escala mundial las mujeres dedican solo 1 hora por cada 2 dedicadas por los hombres y ganan un 24% menos. En América Latina y el Caribe, las mujeres ganan un 19% menos que los hombres y suelen quedar excluidas de los cargos directivos superiores: el Informe menciona que en más de la mitad de todas las empresas de la región ninguna mujer ocupa un cargo ejecutivo. Además, según el Banco Interamericano de Desarrollo, las mujeres que ocupan cargos directivos superiores en la región ganan de media solo cerca de la mitad del sueldo correspondiente a sus homólogos varones.

Por otra parte, la región cuenta con la mayor proporción de trabajadores domésticos —el 37 por ciento del total mundial, en su mayoría mujeres—, cuyas condiciones laborales precisan con frecuencia una mejora. Además Latinoamérica y el Caribe posee el segundo mayor índice de trabajadoras domésticas en relación con el número total de empleadas, después del Oriente Medio.

Las medidas en favor de la igualdad y la inclusión pueden fomentar el progreso humano

Entre las regiones en desarrollo, Europa y Asia Central y América Latina y el Caribe son las que registran un valor más alto del Índice de Desarrollo Humano, con un 0,748 en ambos casos. La lucha contra la desigualdad en materia de desarrollo humano impulsará el progreso humano, ya que la región de América Latina y el Caribe ostenta el mayor índice de desigualdad de ingresos y su valor de IDH disminuye un 23,7% cuando es ajustado por la desigualdad (IDH-D). La pobreza sigue suponiendo un desafío, sobre todo desde la perspectiva de la pobreza multidimensional, que complementa las mediciones económicas en este ámbito al examinar también las diversas carencias interrelacionadas que sufren las personas.

El progreso humano mejorará cuando todo el que quiera trabajar tenga la oportunidad de hacerlo en condiciones dignas; sin embargo, en muchos países hay un gran número de personas que suelen quedar excluidas del trabajo remunerado o recibir una menor retribución que los demás”, señaló el autor principal del Informe, Selim Jahan.

Se estima que en América Latina la diferencia salarial entre las etnias indígenas y el resto de la población es del 38%. A este respecto, es preciso abordar la exclusión y la discriminación, ya sea por motivo de raza, origen étnico, discapacidad, género u orientación sexual.

El Informe describe un riesgo de exclusión de los trabajadores no cualificados y de aquellos sin acceso a las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), que no se podrán beneficiar del creciente papel que desempeñan las tecnologías digitales en el mundo del trabajo. Se ha producido una rápida difusión y penetración de las tecnologías digitales en los mercados laborales de América Latina y el Caribe, que es la región en desarrollo que cuenta con más usuarios de Internet y más abonados a la telefonía móvil, con un promedio de utilización de Internet del 50% frente al promedio mundial del 40,5% en 2014. Por lo que respecta a las personas que ya han abandonado el sistema educativo, la formación y el aprendizaje permanentes, en particular en el ámbito de las TIC, resultan fundamentales para prepararse para nuevos tipos de trabajo.

Definición del nuevo programa de acción en materia de trabajo

Si bien las medidas para responder al nuevo mundo del trabajo variarán de un país a otro, hay tres conjuntos principales de políticas que resultarán determinantes para que los gobiernos y las sociedades puedan lograr los máximos beneficios y reducir al mínimo las dificultades en el nuevo y cambiante mundo del trabajo. Es preciso elaborar estrategias orientadas a crear oportunidades de trabajo y garantizar el bienestar de los trabajadores. Por consiguiente, el Informe propone un triple programa de acción:

Un nuevo contrato social entre los gobiernos, la sociedad y el sector privado que permita velar por que en la formulación de políticas se tenga en cuenta a todos los miembros de la sociedad, en especial quienes trabajan fuera del sector formal.

Un pacto mundial entre los gobiernos que garantice los derechos y beneficios de las y los trabajadores en todo el mundo.

Un programa de trabajo decente que promueva la libertad sindical, la equidad, la seguridad y la dignidad humana en la vida laboral.

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Acerca de este informe: El Informe sobre Desarrollo Humano es una publicación editorial independiente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Para descargarlo junto con otros materiales de referencia sobre sus índices y las repercusiones regionales específicas, visite: http://hdr.undp.org - http://hdr.undp.org/es/2015-report/press

Frenar las desigualdades aprovechando el talento de mujeres y hombres por igual

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